[Palabra recibida – 11 de junio de 2025]
[Publicacion por Julie Green – 18 de junio de 2025]
Porque Yo, el Señor, en este día les digo, hijos Míos: este es el tiempo de recuperar lo que es suyo. Es tiempo de sacarse esas cadenas. Es tiempo, ahora mismo, de soltar el dolor, de dejar atrás las heridas, de liberar el resentimiento, y de soltar todas esas ataduras con las que el enemigo está tratando de asfixiarlos, con las que intenta mantenerlos encerrados en celdas de prisión.
Hijos Míos, las emociones han intentado atraparlos y mantenerlos en esclavitud. Él no quiere que sean libres. No quiere que reciban este fuego del Espíritu Santo. No quiere que reciban este fluir de Mi unción. No quiere que reciban el derramamiento de Mi gloria que estoy liberando sobre esta tierra. Él quiere que se lo pierdan. ¡Salgan y griten! Griten contra sus enemigos. Díganle a sus emociones que no van a dejarse dominar por ellas. Díganle a su mente que no van a ceder a esos pensamientos. Ordenen a esas tentaciones que se callen en el poder y en la Sangre de Jesucristo.
Hijos Míos, me están clamando por tormento, me claman por dolor, me claman por enfermedad, por sufrimiento, por todo lo que el enemigo está causando en sus vidas.
Hijos Míos, algo que quizás no quieran escuchar —y algunos se alejarán de Mí por decirlo— es esto: la maldición no llega sin causa. Vengan a Mí. Vengan a Mi presencia. Arrepiéntanse. Entréguenme ese dolor. Entréguenme esas heridas. Entréguenme la vergüenza. Entréguenme ese rencor. Denme todo eso con lo que Satanás quiere mantenerlos atados. No pueden elevarse más alto si esas cadenas los siguen tirando para abajo.
Yo soy el Consolador y soy el Sanador. Hijos Míos, su enemigo está en guerra contra ustedes. Quiere destruirlos. Quiere aplastarlos. Quiere mantenerlos en esa oscuridad de odio, rencor y falta de perdón.
Quiere que sus corazones se enfríen. No quiere que Me vean. Y sí, la venganza es Mía, pero si ustedes siguen aferrándose al dolor, si siguen cargando con esas heridas, si no sueltan el perdón, Yo no puedo hacer lo que quiero hacer por ustedes.
La falta de perdón es asesina de gloria.
La falta de perdón trae enfermedad.
La falta de perdón trae división.
La falta de perdón los mantiene en tinieblas.
La falta de perdón los aleja de recibir Mi voluntad en sus vidas.
Hijos Míos, hay una guerra que está desatándose en todo el mundo, una guerra de oscuridad y maldad que quiere absorberlos, moldearlos a su imagen. El enemigo quiere mantenerlos atrapados en los cinco sentidos, en ese mundo natural, en lugar de que vivan en la cuarta dimensión, en lo sobrenatural, Conmigo. Quiere alejarlos de Mí. ¿Lo ven? ¿Ven sus tácticas? ¿Ven sus estrategias, sus planes, su propósito? Yo les estoy mostrando todo lo que el enemigo está haciendo contra ustedes. Les he dado todo lo que necesitan para ponerlo en su lugar —debajo de sus pies.
Algunos dirán: “No puedo soltar, no puedo perdonar, no puedo avanzar”. Pero Yo les he dado la capacidad de hacerlo todo. Donde ustedes no pueden, Yo sí puedo. Recuerden que Yo soy el que vive dentro de ustedes. Yo soy quien los fortalece. No les estoy pidiendo que hagan esto solos. Les estoy pidiendo que confíen en Mí. Que Me entreguen cada carga para que puedan recibir más de Mi gloria.
El conflicto mata la gloria. El resentimiento mata la gloria. El poder de la resurrección de Jesucristo vive dentro de Mis hijos. Pero muchos se preguntan: ¿por qué la Iglesia está tan rota, tan herida, tan débil? ¿Por qué no hay luz? ¿Por qué no hay poder, ni gozo, ni paz? Porque estas son estrategias, armas del enemigo. Él ha estado en guerra contra su paz. Contra su gozo. Contra la relación entre ustedes y Yo. Él ha intentado que huyan de Mí. La culpa los aleja de Mí. La vergüenza los aleja de Mí. El miedo los aleja de Mí en lugar de acercarlos.
Hijos Míos, hay un cambio sucediendo. Ya les he dicho en muchas palabras proféticas: los vientos del cambio ya están aquí. Déjenme ser claro: o van con el fluir Conmigo, o van contra Mí junto con su enemigo.
El mandamiento en Mi Palabra es caminar en amor, y muchos de Mis hijos se rehúsan a hacerlo. En todo el Cuerpo de Cristo veo división. Veo cómo el enemigo usa distintas denominaciones, creencias y doctrinas para romper la unidad. Está dividiendo familias, está dividiendo Mi Cuerpo para que no se levante. Pero mientras más entren en Mi presencia y en Mi Palabra, toda esa tristeza, ese dolor, esa vergüenza, esa decepción, ese enojo, ese miedo, preocupación, duda e incredulidad, desaparecerán Conmigo. Porque Yo los he liberado. Cuando Yo estoy en un lugar, el enemigo no puede estar. Pero muchas veces, Mis hijos invitan más al enemigo que a Mí. Pero ahora, mientras maduran y avanzan en Mi Palabra —OBSERVEN. Observen cuán rápido suceden las cosas. Observen cómo la enfermedad y el dolor desaparecen completamente al declarar Mis Palabras con su boca. Porque han estado alimentando su espíritu con Mi Palabra, y de la abundancia del corazón habla la boca. Pero que no hablen cualquier palabra —que hablen las Mías, porque Mis Palabras son Espíritu y son Vida. Mis Palabras traen salud y sanidad a su cuerpo.
Así que hijos Míos, este día reciban lo que tengo para ustedes. Suelten el pasado. Suelten todo eso que Satanás les dice “no se puede”, “no hay forma”, “no quiero”, “no voy a”. Ustedes sirven al Dios para quien nada es imposible. Cuanto más Me dejen fluir, más verán al enemigo huir. Este es el tiempo en el que estoy derramando Mi gloria sobre esta tierra y sobre toda carne. Esta tierra va a recibir un diluvio.
Otro diluvio viene. No de agua, como ustedes piensan, sino un diluvio de Mi gloria, y va a destruir los planes del enemigo contra ustedes. Los va a aniquilar. Mantengan a su enemigo bajo sus pies, donde le corresponde. Recuerden el Nombre sobre todo nombre. Recuerden el sacrificio de sangre por ustedes. Sepan lo que es la maldición. Lean Mi Palabra. Lean lo que dice. Todas esas cosas no tienen por qué soportarlas, porque en Mi Palabra Yo dije que están REDIMIDOS. Están redimidos de la maldición. No dejen puertas abiertas al enemigo. No le den ni una rendija.
No les estoy pidiendo que sean perfectos. Les pido que sean rápidos para arrepentirse y rápidos para ponerse a cuentas Conmigo. Verán cómo son completamente liberados de su enemigo, dice el Señor, su Redentor.
5 Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.
Así la maldición nunca vendrá sin causa.
