Escrituras Alentadoras
Isaías 53:4-5
4 La realidad es que él cargó con nuestros sufrimientos y soportó nuestros dolores. Pero nosotros pensamos que Dios lo estaba castigando, que lo golpeaba por algo que él mismo había hecho. 5 Sin embargo, lo castigaron por lo que hicimos nosotros. Lo destruyeron por nuestra culpa. Él recibió el castigo que nosotros merecíamos, y esto nos trajo paz. Fuimos sanados gracias a su dolor.
1 Pedro 2:24
24 Cristo llevó nuestros pecados en su propio cuerpo sobre la cruz. Lo hizo para que dejáramos de vivir para el pecado y viviéramos para lo que es justo. Por sus heridas, vos fuiste sanado.
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Isaías 54:17: (Ninguna arma forjada…)
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Gálatas 3:13-14: (Redimidos de la maldición)
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Juan 8:36: (A quien el Hijo hace libre, es realmente libre)
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Gálatas 5:1: (Cristo te hizo libre)
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Deuteronomio 30:19: (Pongo ante vos la vida y la bendición, elegí la vida)
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Salmo 91:16: (Con una larga vida Dios te va a saciar)
Cristo te hizo libre.
Él ya pagó el precio por tu redención.
PALABRA PROFÉTICA – El sacudón al sistema bancario va a ser violento
[Palabra recibida – 6 de junio de 2026]
Porque Yo, el Señor, hoy les digo a ustedes, hijos Míos: los gigantes están cayendo en su tierra. Gigantes tecnológicos, gigantes bancarios, gigantes de las redes sociales, gigantes de los medios de comunicación hegemónicos, gigantes de Hollywood, gigantes gubernamentales. Nunca se van a esperar ni van a poder parar lo que se les viene encima a todos ellos; estos gigantes invadieron y dividieron todo para devorar a esta nación bajo su control demoníaco.
Hijos Míos, les quiero hacer acordar de los Nefilim en la Biblia. Los gigantes de esa época no podían adueñarse ni invadir cualquier lugar que quisieran. Llegaban hasta un punto y no podían avanzar más; piensen en David y Goliat. No hizo falta un ejército para derrotar a Goliat. Hizo falta una sola persona que tuviera fe ciega en que Yo lo iba a proteger y a destruir a cualquiera que se levantara en su contra o en contra de cualquier miembro del pueblo del Dios Todopoderoso.
Miren la historia de Gedeón. Achiqué sus tropas porque no quería que pensaran que la derrota del enemigo era por el tamaño del ejército o por sus propias fuerzas; fui Yo. Cuando Mi pueblo está en una situación imposible, Yo aparezco. Mi Palabra dice que soy el mismo ayer, hoy y siempre. Ya bajé a gigantes antes, ¿por qué no lo volvería a hacer? Derribé las murallas de Jericó para derrotar al enemigo, ¿por qué no tiraría abajo cada pared que sus enemigos levantaron para alejarlos de lo que es de ustedes? La Tierra Prometida le pertenecía a Mi pueblo, por eso los ayudé, y eliminé y derroté a sus enemigos; ¿por qué no lo volvería a hacer? Abrí el Mar Rojo, algo sin precedentes y clave para la justicia total de Mi pueblo y su victoria definitiva sobre Egipto de una vez por todas. Eliminé a Faraón y a todo su ejército, y hoy estoy eliminando a los faraones de la actualidad y a todos sus ejércitos junto con ellos.
Se viene algo masivo para el sistema bancario que lo va a despedazar, que va a hacer que los bancos colapsen igual que las murallas de Jericó. Estos globalistas armaron este sistema financiero para esclavizarlos y controlar al mundo. Por eso los sacudones al sistema bancario van a ser tan violentos.
Lo vuelvo a decir: J.P. Morgan va a caer. Van a quedar expuestos como nunca antes. Sus vínculos con su gobierno, con Obama y con las sociedades secretas van a ser revelados y aplastados. Cometieron traición a la patria una y otra vez. Asesinaron, estafaron, manipularon y le robaron plata a muchísima gente. Todo se les va a esfumar de las manos como si nunca hubiera estado ahí.
Va a salir a la luz una gran historia sobre Wall Street y cada agencia federal y organización, incluyendo a la Comisión de Bolsa y Valores (SEC), la Reserva Federal, BlackRock, State Street y Vanguard. Todos los que supervisan Wall Street van a quedar expuestos por todos los fraudes que avalaron y cometieron.
Hijos Míos, los gigantes se aseguraron de que cada aspecto del sistema financiero de este país estuviera controlado y supervisado por los suyos para garantizar que nadie pudiera venir a sacárselo. Pero Mi David tiene algo que está a punto de usar y que va a hacer pedazos a todo este sistema financiero fraudulento. Se viene algo grande que va a asustar a la gente, porque muchos no van a entender que esto era necesario para bajar a los que invadieron y controlaron esta nación. Las acciones van a colapsar. Se va a sentir el miedo en Nueva York, en Washington D.C. y en Silicon Valley, y todos ellos lo van a perder todo.
Se acerca el momento, hijos Míos, así que vengan a Mí. Yo voy a proteger sus bienes. Voy a proteger sus finanzas tal como lo hice antes, cuando el juicio cayó sobre los enemigos de Mi pueblo. Se viene una Transferencia de Riqueza al mundo como el mundo jamás vio. Va a ser más grande que la del Éxodo. Así que prepárense en Mi Palabra. No tengan miedo, porque Jehová Jireh está acá. Yo les voy a proveer más que suficiente a los que creen en Mi.
Escrituras de la Profecía
1 Samuel 17:26-47, 51, 53
26 David les preguntó a los hombres que estaban cerca de él: «¿Qué dijeron? ¿Cuál es la recompensa por matar a este filisteo y quitarle esta vergüenza a Israel? ¿Quién se cree que es este Goliat? Es solo un extranjero, nada más que un filisteo. ¿Por qué se piensa que puede hablar así contra el ejército del Dios viviente?».
27 Así que los israelitas le contaron a David sobre la recompensa por matar a Goliat. 28 Eliab, el hermano mayor de David, lo escuchó hablar con los soldados y se re contra enojó. Le preguntó a David: «¿A qué viniste acá? ¿Con quién dejaste esas pocas ovejas en el desierto? Yo sé bien por qué viniste. No quisiste hacer lo que te mandaron; solo viniste para chusmear la batalla».
29 David le dijo: «¿Qué hice ahora? ¡No hice nada malo! Solo estaba hablando». 30 Se dio vuelta, le hizo las mismas preguntas a otras personas y le contestaron lo mismo que antes.
31 Algunos hombres escucharon hablar a David, lo llevaron ante Saúl y le contaron lo que había dicho. 32 David le dijo a Saúl: «La gente no se tiene que desanimar por culpa de Goliat. Yo soy tu servidor; voy a ir a pelear contra este filisteo».
33 Saúl le respondió: «Vos no podés ir a pelear contra este filisteo. ¡Si ni siquiera sos soldado! Goliat viene peleando en guerras desde que era un pibe».
34 Pero David le dijo a Saúl: «Hubo momentos en que yo cuidaba las ovejas de mi papá y venían animales salvajes a llevarse alguna del rebaño. Una vez fue un león, y otra vez, un oso. 35 Corrí a ese animal salvaje, lo ataqué y le saqué la oveja de la boca. El animal se me fue encima, pero lo agarré de los pelos de la mandíbula, le pegué y lo maté. 36 ¡Así maté tanto a un león como a un oso! Y a este extranjero, Goliat, lo voy a matar igual que a ellos. Goliat va a morir por haberse burlado del ejército del Dios viviente. 37 El Señor me salvó del león y del oso, y también me va a salvar de este filisteo».
Saúl le dijo a David: «Andá, y que el Señor esté con vos».
38 Saúl le puso su propia ropa a David. Le colocó un casco de bronce en la cabeza y una armadura en el cuerpo. 39 David se puso la espada e intentó caminar. Trató de usar el uniforme de Saúl, pero no estaba acostumbrado a todas esas cosas tan pesadas.
David le dijo a Saúl: «No puedo pelear con todo esto puesto, no estoy acostumbrado». Así que se sacó todo. 40 Agarró su bastón de pastor, fue a buscar cinco piedras lisas al arroyo, las metió en su bolsa de pastor y, con la honda en la mano, salió a enfrentar al filisteo.
David mata a Goliat
41 El filisteo se fue acercando despacio hacia David, con su ayudante caminando adelante llevando un escudo enorme. 42 Goliat miró a David con desprecio, al ver que era solamente un muchacho bien parecido y lleno de salud. 43 Goliat lo provocó: «¿Para qué es ese palo? ¿Viniste a correrme como a un perro?». Y empezó a maldecir a David en nombre de sus dioses. 44 Le dijo a David: «Vení acá, que le voy a dar tu cuerpo de comida a los pájaros y a los animales salvajes».
45 David le contestó al filisteo: «Vos venís contra mí con espada, lanza y jabalina. Pero yo voy contra vos en el nombre del Señor Todopoderoso, el Dios de los ejércitos de Israel, de quien estuviste hablando pestes. 46 Hoy mismo el Señor me va a dar la victoria sobre vos. Te voy a matar, te voy a cortar la cabeza y les voy a dar tu cuerpo a los pájaros y a los animales salvajes. Y lo mismo les vamos a hacer a todos los demás filisteos. Así, todo el mundo va a saber que hay un Dios en Israel. 47 Todos los que están acá reunidos van a ver que el Señor no necesita de espadas ni de lanzas para salvar a la gente. La batalla es del Señor, y Él nos va a ayudar a derrotarlos a todos ustedes».
(…)
51 Así que corrió y se paró al lado del filisteo. Entonces David sacó la propia espada de Goliat de su vaina y la usó para cortarle la cabeza. Así fue como David mató al filisteo. Cuando los demás filisteos vieron que su héroe estaba muerto, se dieron la vuelta y salieron corriendo.
(…)
53 Después de perseguir a los filisteos, los israelitas volvieron al campamento enemigo y se llevaron un montón de cosas de ahí.
Jueces 7:2-9, 21-22
2 Entonces el Señor le dijo a Gedeón: «Yo te voy a ayudar a derrotar a los madianitas con tus hombres, pero tenés demasiada gente. No quiero que los israelitas se olviden de Mí y se anden agrandando de que se salvaron solos. 3 Así que hacé un anuncio a tus hombres. Deciles: “El que tenga miedo, que se vaya del monte Galaad y se vuelva a su casa”».
En ese momento, 22.000 hombres lo dejaron a Gedeón y se volvieron a sus casas, pero todavía quedaban 10.000.
4 Entonces el Señor le dijo a Gedeón: «Todavía hay demasiada gente. Llevalos abajo, al agua, y ahí los voy a poner a prueba por vos. Si Yo te digo: “Este va a ir con vos”, va a ir. Pero si te digo: “Ese no va a ir con vos”, entonces no va».
5 Así que Gedeón llevó a los hombres abajo, al agua. Ahí el Señor le dijo: «Separá a los hombres de esta manera: los que tomen agua lamiéndola con la lengua como un perro, ponelos en un grupo. Y los que se agachen de rodillas para tomar, ponelos en el otro grupo».
6 Hubo 300 hombres que usaron las manos para llevarse el agua a la boca y la lamieron como perros. Todos los demás se agacharon de rodillas para tomar agua. 7 El Señor le dijo a Gedeón: «Voy a usar a los 300 hombres que lamieron el agua como perros. Los voy a usar para salvarlos a ustedes y voy a hacer que derroten a los madianitas. Dejá que todos los demás se vuelvan a sus casas».
8 Entonces Gedeón mandó a los otros hombres de Israel de vuelta a sus casas, pero se quedó con los 300. Estos 300 hombres se quedaron con las provisiones y las trompetas de los que se habían ido.
Los madianitas estaban acampando abajo, en el valle, abajo del campamento de Gedeón. 9 Durante la noche, el Señor le habló a Gedeón y le dijo: «Levantate. Voy a hacer que derrotes al ejército madianita. Bajá a su campamento».
(…)
21 Los hombres de Gedeón se quedaron firmes en sus puestos. Pero adentro del campamento, los madianitas empezaron a gritar y a salir corriendo. 22 Cuando los 300 hombres de Gedeón tocaron sus trompetas, el Señor hizo que los madianitas se atacaran entre ellos con sus espadas. El ejército enemigo escapó corriendo hacia la ciudad de Bet-sita, en dirección a Zererá. Corrieron hasta la frontera de la ciudad de Abel-mehola, que queda cerca de Tabat.
1 Samuel 30:1-8, 19
Los amalequitas atacan Siclag
30 Al tercer día, apenas David y sus hombres llegaron a Siclag, vieron que los amalequitas habían atacado el lugar. Los amalequitas habían invadido la zona del Néguev, atacaron Siclag y prendieron fuego la ciudad. 2 Se llevaron cautivas a todas las mujeres que estaban en Siclag, tanto a las jóvenes como a las ancianas. No mataron a nadie; solo se las llevaron como prisioneras.
3 Cuando David y sus hombres llegaron a Siclag, encontraron la ciudad prendida fuego. Sus esposas, sus hijos y sus hijas ya no estaban; los amalequitas se los habían llevado. 4 David y la gente que estaba con él se pusieron a llorar a los gritos, hasta que se quedaron sin fuerzas de tanto llorar. 5 Los amalequitas se habían llevado a las dos esposas de David: Ahinoam de Jezreel y Abigail, la que había sido esposa de Nabal, el de Carmel.
6 Todos los hombres del ejército estaban tristísimos y re calientes porque se habían llevado cautivos a sus hijos y a sus hijas. Es más, hablaban de matar a David a piedrazos. Esto lo amargó un montón a David, pero él encontró fuerzas en el Señor su Dios. 7 Entonces David le dijo al sacerdote Abiatar: «Traeme el efod». Y Abiatar se lo llevó.
8 Ahí David le oró al Señor: «¿Tengo que perseguir a los que se llevaron a nuestras familias? ¿Los voy a alcanzar?».
El Señor le respondió: «Persiguelos. Los vas a alcanzar y vas a salvar a tus familias».
(…)
19 No les faltó absolutamente nada. Encontraron a todos los chicos y a los ancianos, a todos sus hijos e hijas, y todas sus cosas de valor. Recuperaron todo lo que los amalequitas se habían llevado. David lo trajo todo de vuelta.
Éxodo 14:26-28
26 Entonces el Señor le dijo a Moisés: «Extendé tu mano sobre el mar para que el agua vuelva y cubra a los carros de guerra egipcios y a sus jinetes».
27 Así que, justo antes del amanecer, Moisés extendió su mano sobre el mar, y el agua volvió con fuerza a su nivel normal. Los egipcios intentaban escapar del agua corriendo lo más rápido posible, pero el Señor hizo que el mar se los llevara puestos. 28 El agua volvió a su nivel original y tapó los carros y a los jinetes. El ejército de Faraón había estado persiguiendo a los israelitas, pero ese ejército quedó destruido. ¡No se salvó ni uno solo!
Josué 6:2-5, 10, 16, 20
2 Entonces el Señor le dijo a Josué: «Mirá, Yo te voy a dar la victoria sobre la ciudad de Jericó. Vas a derrotar al rey y a todos los guerreros de la ciudad. 3 Marchen alrededor de la ciudad con tu ejército una vez al día, durante seis días. 4 Deciles a siete de los sacerdotes que lleven trompetas hechas de cuernos de carnero y que marchen delante de los sacerdotes que cargan el Arca Sagrada. El séptimo día, marchen alrededor de la ciudad siete veces, y ordenales a los sacerdotes que toquen las trompetas mientras marchan. 5 Ellos van a hacer sonar un toque fuerte y sostenido con las trompetas. Cuando escuches ese sonido, decile a todo el pueblo que empiece a gritar con fuerza. Cuando hagan esto, las murallas de la ciudad se van a caer y tu gente va a poder entrar derecho a la ciudad».
(…)
10 Josué le había ordenado al pueblo que no diera ningún grito de guerra. Les dijo: «No griten. No digan ni una sola palabra hasta el día en que yo les ordene. Recién ahí van a gritar».
(…)
16 La séptima vez que marcharon alrededor de la ciudad, los sacerdotes tocaron sus trompetas. Entonces Josué dio la orden: «¡Ahora, griten! ¡El Señor les está dando esta ciudad!».
(…)
20 Así que los sacerdotes tocaron las trompetas. Cuando el pueblo escuchó el sonido de las trompetas, empezó a gritar con todas sus fuerzas. Las murallas se cayeron y la gente entró directo a la ciudad. Así fue como los israelitas derrotaron a esa ciudad.
Hechos 12:20-23
20 Herodes estaba re caliente con la gente de las ciudades de Tiro y Sidón. Pero como estas ciudades necesitaban la comida que venía del país de él, se juntaron para ir a pedirle la paz. Lograron ponerse de su lado a Blasto, el secretario privado del rey.
21 Herodes fijó un día para reunirse con ellos. Ese día, se puso una ropa real hermosa, se sentó en su trono y les dio un discurso. 22 La gente empezó a gritar: «¡Esta es la voz de un dios, no la de un hombre!». 23 Como Herodes no le dio la gloria a Dios, al toque un ángel del Señor hizo que se enfermara. Los gusanos se lo comieron por dentro y se murió.
Más Escrituras De La Profecía:
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Éxodo 16:2: (Las quejas contra Dios en el desierto)
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Éxodo 32: (Los israelitas construyen un becerro de oro)
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Gálatas 6:7: De Dios nadie se burla.
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Éxodo 14:14: El Señor pelea las batallas de ustedes.
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Romanos 10:17: La fe viene por el oír.
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Hebreos 13:8: Es el mismo Dios ayer, hoy y siempre.
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Deuteronomio 8:18: Dios te da el poder y la capacidad para hacer riquezas.
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Hageo 2:6-9: Toda la plata y el oro son de Dios.
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Proverbios 13:22: La riqueza del pecador está guardada para los justos.
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Eclesiastés 5:13-14: Los enemigos de Dios acumulan riquezas (para su propio mal).
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2 Corintios 5:7: Caminamos por fe (no por vista).
Puntos Principales de la Profecía
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Tenemos que ser obedientes a Dios.
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Seamos valientes como David, sabiendo que Dios está de nuestro lado.
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Dios es el Dios de lo imposible. Él es fiel y siempre aparece.
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ORDEN DE MARCHA: Confiar en Dios.
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ORDEN DE MARCHA: Prepararse en la Palabra de Dios.
Palabras de Cierre de Julie y Oración
No cualquiera, lo digo otra vez: los que confían en Dios. Ellos van a ver suplida cada una de sus necesidades y van a ser parte de esa transferencia de riqueza. Tal como le pasó al pueblo de Dios que confió en Él, y esa es la razón por la que llegaron a ver la Tierra Prometida. Pero no todos los israelitas lo hicieron, porque dudaron de Él. Así que Dios quiere que te animes, porque algo está pasando. Hoy quiero orar por tu sanidad.
Esperá que Dios se mueva en tu vida, porque eso es lo que Él es. Él es un Restaurador. Él es el Sanador. Él es un Proveedor. Él es nuestra Paz. Así que recibí la revelación de quién es Él, de lo bueno que es y de cuánto los ama a cada uno de ustedes.
Padre Celestial, ahora mismo en el nombre de Jesús, levanto a cada persona que está escuchando mi voz. Padre Dios, te agradezco porque ellos tienen una mayor revelación de que por las llagas de Jesús ya fueron sanados. Te agradezco porque todos ellos tienen el conocimiento y la revelación de que la sanidad les pertenece. Te agradezco porque se levantan con autoridad, hablan Tus palabras y le hacen frente a cada síntoma.
Le ordeno a cada síntoma que se calle. Le ordeno a cada síntoma que se seque. Le ordeno a cada síntoma: estás neutralizado, estás paralizado, estás anulado. No podés hacerles daño en el nombre de Jesús. En la Palabra de Dios dice que ninguna arma forjada contra ellos va a prosperar. Y por Cristo Jesús, ellos están sanos. Ya están sanos. Así que le ordeno a cada síntoma mentiroso que cierre su boca inmunda ahora mismo en el nombre de Jesús. Ordeno que cada cuerpo se alinee con la Palabra de Dios. Ordeno que el dolor se vaya y que la sanidad fluya.
Ordeno… hay mucha gente que está peleando contra resfríos, gripes y cosas así, así que ordeno que toda esa mucosidad se seque ahora mismo en el nombre de Jesús. Es otra forma de ataque. Y te doy gracias, Padre Dios, porque ellos fueron hechos libres. La sanidad les pertenece. La paz mental les pertenece. La alegría les pertenece, no importa lo que pase. Ahora, Señor, te agradezco porque ellos también tienen la revelación de que Vos sos El Shaddai.
Padre Dios, te doy gracias por mostrarte fuerte y manifestarte en sus vidas, para que sepan que los amás. Te damos gracias por lo que hiciste a través de Jesús, por Tu amor incondicional. Te agradezco porque ahora todos tenemos una mayor revelación de ese amor incondicional y del sacrificio que Jesús hizo por nosotros. Te agradezco y te alabo, Padre Dios, por proteger a nuestra nación, por proteger a nuestro presidente y por proteger a cada persona en el mundo, protegiendo a sus naciones.
Te doy gracias porque, sin importar lo que hagan los globalistas ni lo que Vos estés haciendo para derribar a los gigantes, tal como hiciste en la tierra de Gosén, Vos protegiste a Tu pueblo así como estás protegiendo a Tus hijos ahora. Te damos gracias porque no nos vamos a mover por lo que vemos ni por lo que escuchamos; solo nos movemos por la Palabra de Dios. Te agradezco porque Te revelás, Padre Dios, cada vez más y más. Y te agradezco porque todos nosotros tenemos un fundamento firme y enfocado en el Padre.
Te agradezco, Padre Dios, porque estás protegiendo a nuestro presidente a donde sea que vaya y en todo lo que hace. Y te agradezco, Padre Dios, porque él puede ser usado por Vos de una manera todavía más grande. Tocalo, Padre Dios, desde la cabeza hasta la planta de los pies. Te agradezco por el Espíritu Santo y el fuego en el nombre de Jesús para consumirlo. Y te agradezco, Padre Dios, porque él siente Tu presencia cada día como nunca antes. Te agradezco porque cada persona que está a su alrededor y no debería estar ahí, es quitada, y cada lobo va a quedar expuesto. Y te agradecemos por proteger a nuestro país de cualquier ataque terrorista y de cualquier cosa, Padre Dios, que esté en contra de esta nación. Porque sabemos que los enemigos no van a conseguir lo que desean, porque ninguno de sus planes va a tener éxito. Y te damos gracias por eso en el nombre de Jesús. Amén y amén.
Espero que esto te aliente hoy. Por favor, dale “me gusta”, suscribite y compartilo. Pasáselo a todos los que conozcas. ¿Quién no necesita escuchar una palabra de aliento? Estas son verdades, porque la verdad te va a hacer libre. Dios te ama. Yo te amo. Dios te bendiga y que tengas un día hermoso.
Escrituras de la Oración:
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Isaías 53:4-5
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1 Pedro 2:24
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Isaías 54:17
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